Al poeta Miguel Hernández en el 104 aniversario de su nacimiento.

El acto consistió en la lectura de algunos de sus más conocidos poemas a cargo de Antonio León Rastrojo, director de la Escuela Municipal de Música y mía, como admirador de su poesía.

"miguel hernandez"

Cristóbal Carrasco Delgado

Cristóbal Carrasco Delgado

Con motivo del centenario del nacimiento del poeta, el Ilmo. Ayuntamiento de Bonares convocó la  celebración de un homenaje al mismo, en el Salón de Actos de la  Biblioteca Municipal. Consistió en la lectura de algunos de sus más conocidos poemas a cargo de Antonio León Rastrojo, director de la Escuela Municipal de Música y mía, como admirador de su poesía.

Presidía dicho Salón un retrato de Miguel Hernández al carboncillo, realizado por mí, colocado sobre un caballete y artísticamente iluminado. Asistió un nutrido grupo de personas  convocado por los servicios de megafonía que habían anunciado el evento previamente.

Presentó el acto el representante de la Concejalía de Cultura del Ilmo. Ayuntamiento quien hizo un breve recorrido sobre la vida del  poeta de Orihuela. También estaban presentes  el alcalde y dos concejales del PESOE, además del presentador.

Después de la lectura de sus poemas, Antonio leyó la Elegía a Ramón Sijé y yo las Nanas de la Cebolla,  le dediqué dos sonetos escritos con empatía a su sufrimiento,  entereza y fe en sus ideas, ya que a pesar de las calamidades que estaba pasando en prisión, rechazó apostatar de ellas a cambio de su libertad.

Transcribo a continuación mis dos sonetos, uno de los cuales se cuelga en “Bonares lee” :

 

                       A MIGUEL HERNÁNDEZ         

          

                   Consiguieron segar tu libertad,

                   intentaron cruelmente doblegarte

                   llegando incluso a muerte a condenarte,

                   más sin lograr romper tu dignidad.

 

                   Te alimentaron de hambre y soledad

                   para apagar el eco de tu arte,

                   para impedir a tu hijo el honrarte,

                   para robarle tu paternidad.

 

                   Sangre de la cebolla, leche de guerra,

                   alimentó a tu hijo entre dos lunas,

                   con el miedo al hierro, al plomo y tierra.

 

                   Tu mujer con la angustia hizo dos cunas:

                   una para soñar si el miedo aterra,

                   otra para olvidar días de hambruna.

 

                             ———————–

 

                   La revancha te requisó la vida

                   cambiando tu horizonte por prisión,

                   cuatro paredes, tu única visión,

                   trajo la enfermedad enfebrecida.

 

                   Miedo y dolor de la España vencida,

                   la muerte, el odio, la persecución,

                   negro futuro, desesperación

                        de tanta pobre gente escarnecida.

 

                   El hambre de tu hijo entretenida,

                   con sangre de cebolla amamantado,

                   mecido por la luna adormecida.

                  

                   Compañero del alma, en tu partida,

                     por tu final de vida masacrado

                   la tierra a ti te acoge estremecida.

 

                            Cristóbal Carrasco Delgado.

Deja un comentario.