Calle San Sebastián, Calle de los Judíos, Porque ahí crecí.

Es mi calle, donde crecí, donde me crié, donde aprendí todo lo que se de la vida, la universidad de la calle. Donde nació y creció mi padre, y donde crecerán y aprenderán a vivir mi hija y mi hijo.

Ermita de San Sebastian en Bonares, Huelva.

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Mar Infantes Barroso.

Mar Infantes Barroso.

Desde que tengo uso de razón, siempre me han dicho que yo vivía en la calle de Los Judíos, pero yo siempre vi en el letrero calle San Sebastián. Como ocurre en muchas calles y en muchos pueblos, el nombre del lugar no coincide con el del letrero. Pero ¿Por qué calle de Los Judíos, si su letrero pone calle San Sebastián?

            Hay varias versiones que dan explicación a esa controversia:

1ª.  Bonares es un pueblo con mucha historia judía. Tal es el caso que, según dicen, la mayoría de las y los bonariegos descendemos de judíos conversos. Y prueba de ello es la cantidad de esos apellidos, conversos, que existen aquí: Limón, Romero, Castaño, Chaparro, Gómez, González, García, Martín…… (ver lista nombres judíos conversos en Internet). Según parece en épocas del descubrimiento, el asentamiento judío en Bonares estaba situado en lo que hoy día es la calle San Sebastián según su letrero, calle de los judíos según tradición vocal.

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2ª.  Durante la festividad del Domingo de Resurrección. Es común, en muchos pueblos de Andalucía, la quema del judío, se quema un muñeco de paja y madera, emulando a un judío, como respuesta por la muerte de Jesús. Pues según parece, esa tradición, aunque ya extinta, se realizaba también en nuestro pueblo; y el sitio donde, normalmente se quemaba al muñeco judío era en lo que hoy pone el letrero calle San Sebastián. Por esta razón se le quedó tradicionalmente el nombre de la calle de los judíos.

3ª.  Si nos fijamos bien, esto lo saben la mayoría de nuestros mayores, y seguimos el camino del llano veremos que llegamos directamente a Bollulllos Par del Condado. Ese es el verdadero camino de Bonares a Bollullos, la entrada desde la zona de Sevilla. Por lo que era, antiguamente, una de las entradas principales a nuestro pueblo, y por ahí solían venir las tan típicas escaramuzas de siglos anteriores, muy comunes en nuestras tierras. En el momento que alguien detectaba algo raro o alguna persona extraña; las y los vecinos gritaban ¡Qué vienen los judíos! ¡Que vienen los judíos! Para alertar a la población, a que se metieran en sus casas y cerraran bien las puertas. ¡Qué vienen los judíos! ¡Qué vienen los judíos! De tanto decirlo se quedó como historia oral, la calle de los Judíos, donde hoy pone en el letrero la calle San Sebastián.

Seguro que existen otras tantas versiones, del por qué la calle de los Judíos. Yo aquí he querido plasmar las que me han contado a mi, a lo largo de mi vida, y seguro que conoceré otras más, o inclusos las mismas historias pero contadas de diferentes maneras. Alzo mi voz, para que estas historias no se pierdan, que sigan su curso a lo largo de la historia que le queda por venir a nuestro pueblo.

Es mi calle, donde crecí, donde me crié, donde aprendí todo lo que se de la vida, la universidad de la calle. Donde nació y creció mi padre, y donde crecerán y aprenderán a vivir mi hija y mi hijo. Por eso le debo tanto a ese sitio, a ese lugar, no tan mal llamado calle de los Judíos. Sino simplemente orgullosa de su nombre.

Se llama calle San Sebastián, la cultura popular bonariega la llama calle de los Judíos, durante mucho tiempo fue casi un sacrilegio llamar así a nuestra calle, hoy día las circunstancias sociales e históricas han cambiado y tiene que cambiar también nuestra mentalidad con respecto a esta zona de mi pueblo. Al igual que la calle San Cristóbal es la calle Higueral, y a la calle San José también se le conoce como el Ejido. Por que no va a poder ser la mía la calle de los Judíos, no hay nada de malo en ello, ni tiene por qué haberlo.

Mi misión, en este escrito, es que se conozca por qué ese nombre, que sepan verdaderamente por qué se le llaman así, que pierdan el alo de miedo a decirlo, miedo que tanto tiempo lo han tenido nuestras y nuestros mayores. Parecía como si fuera algo malo decir que vivías en la calle los Judíos. Yo tuve la suerte de tener un Padre que me enseñó a vivir en la calle de los Judíos y a respetar el nombre de la calle San Sebastián. Al inicio de nuestra calle está la Ermita de San Sebastián, uno de los edificios más antiguo de Bonares, de ahí el nombre.

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