Doce Cruces, por Raúl Delgado.

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Doce Cruces

Día de la Cruz, año 1969.

Día de la Cruz, año 1969.

Doce cruces, doce rosas, doce amores, doce cuentas de un rosario que terminan en una sola cruz. Cuentas de cada día, de la mañana a la anochecía. Doce cruces, un rezo, un cante, una oración que sale de dentro, de dentro del corazón.  Doce cruces, doce plegarias, doce calles, doce besos, doce madrinas, dome romeros, doce promesas, doce te quiero, doce padrinos que en ellas crecieron, doce primaveras, doce momentos para estar a tu vera.

La primera me lleva a un rincón chiquito, sin nombre para la historia porque para la historia no importa su nombre; cobijada, sin puertas que la encierren porque siempre para todos abierta está; forjada con siglos de  amor; resurrección y Vera+Cruz; madero latente, se doblan las rodillas, reza el pueblo presente; principio y fin; mudo testigo que vigila tras el postigo.

Rincón, cuenta primera del rosario, amor a Dios, es justo y necesario.

Cristóbal espera bajo la concha a quien quiera cruzar el camino empedrado, ese que antes fue puerto, aquel que cuando se viene bajando la cuesta, ofrece de Bonares esplendida vista, como postal de revista. Espera el gigante, para caminar contigo, para ofrecerte su báculo, su cruz, para calmar, el camino que queda por andar.

Higueral, cuenta del rosario, fe y devoción de verdadera adoración.

Cruz, calle y plaza, plaza de Andalucía, macetas, cal y geranio. Andalucía la nuestra, salida del pozo de la miseria por la lucha de sus hombres y mujeres, la que se lava la carita en el pozo de agua fresca y la comparte como comparten los bonariegos sus costumbres. Costumbres de nuestra tierra, la blanca y verde, la verde y blanca, la rosa de un pozo.

El Pozo, cuenta del rosario, agua fresca donde la Cruz se refresca.

Aquel que fuera soldado romano, vigila los misterios que en la calle mas extensa, fueron grabados en la piedra bajo los balcones, aquellos quienes también ocultaron el significado de un código postal. Y sólo el, quien dejara todo por Seguir a quien todo lo puede, guarda en su cuaderno, las viejas leyendas del norte y los tratados con ultramar.

Larga, cuenta del rosario, puerto de bonanza, que la Cruz alcanza.

Kilómetro cero de los días por venir, adorote Cruz Sagrada, punto de partida. Si marcho al norte, el corazón me guía, obligada visita, me espera en la ermita una morena guapa, Santa Bendita; si voy al sur, me espera Platero, fiel compañero;  si al este mis botas caminan, Pilar espera como la vez primera;  si al oeste sigo, la esperanza tan esperada es la que persigo.

Cuatro esquinas, cuenta del rosario, cuatro puntos cardinales, cuatro caminos mortales.

Historias contadas por el agua, que llegara desde Los Espinos y fue a parir en Santa Cruz, Los Ruiseñores, Plaza de España y San Sebastián; fuentes de agua viva, que secara la sed de las bestias, que era juego de chiquillos y refrescaba el patio de las casas. Agua, vida, que riega la Cruz, fuente de luz.

La fuente, cuenta del rosario, agua necesaria para la vida diaria.

Que te digo a ti, que me has vencido y de mi una parte te llevaste y la guardaste en el corazón de la niña mas canalla y valiente, cuanto sabes de la niña de mis amores, esa que jugaba bajo tus balcones, esa que tu vistes crecer y querer. Tú, que sabes que aquel verano llegaron a tus plantas, lágrimas de flores, que fueron bañadas por el amarillo de tu Cruz. Cuatro angelitos que me la guardan, cuatro angelitos que la protegen, cuatro angelitos que siempre cantando están, la mariposita y la rosa encarná.

Misericordia, cuenta del rosario, amor de esa niña a diario.

Dos leones la protegen, dos leones la custodian, el ciento nueve es testigo de lo perdido y ganado cuando sale la cruz, el resultado es todo lo sumado, solo ella es protagonista, lo había supuesto, nada resto, en un sesenta y seis que no se vende de una calle donde se mezclan las maderas de las casas viejas con los balcones de la nueva.

Nueva, cuenta del rosario, de los días por venir, del esperado porvenir.

Huerto fresco, Huerto de Esperanza, Huerto que da el fruto nuevo, ese que año tras año crece despacio y que regado con mimo y cariño, sale a la luz cada doce años en forma de cruz. Huerto, tierra, sol y trabajo, esfuerzo recompensado por todo lo sacrificado.

Arenal, cuenta del rosario, protagonista primero este año del romero.

Vivido en primera persona, nervioso como un chiquillo, curioso como ninguno, queriendo saber, deseando aprender, tomaron mi mano y nada temí, gracias a ella uno mas me sentí. Esfuerzo, cariño, trabajo, pasión, mimo, ilusión, orgullo, todo en el corazón de quienes en torno a ella cada año la viven y la sienten.

Pilar, cuenta del rosario, agradecimiento de verdadero sentimiento.

Renacida del rescoldo del fuego vivo, llama que no se apaga, por hombres labrada, por mujeres cuidada. Nos lleva a un consumo de fuente recuperada, que traía esa agua tan esperada. De judíos, de apellidos ocultados por limón, naranjo o manzano, eran los más cambiados. Tres campanas, una reja, todo por Jesús Hombre Salvador protegido, seis faroles como candiles siempre encendidos.

San Sebastián, cuenta del rosario, por el fuego vencido, por el amor renacido.

No por ser la última, te escribo menos, eres la última y la primera, cuenta que cierra y cede el paso, como puente y unión de todas. Porque es decir tú nombre y decir Guadalquivir, clavel, azulejo, arrabal, cava, Cachorro, Estrella de la  mañana, Reina de los marineros, Nazareno… porque es decir tu nombre y recordar la ciudad que me parió y me acunó entre sus brazos. Tú, esa cruz presente que nos lleva al calvario de otros tiempos, de ese pasado que quedó en la memoria de la historia.

Triana, cuenta del rosario, de Sevilla a Bonares… un lugar, para regresar.

Doce años de espera, este año calle Arenal, que despierta del sueño eterno que llega en duermevela. Espera la Cruz, su calle aguarda, el romero se engalana, espera impaciente en la mañana.

La puerta se va cerrando, el sol se va ocultando ya y mis palabras esta noche tienen cita en la taberna del silencio. Gracias Bonares por hacerme saber y sentir que de tu tierra me regalas un poco, que tus manos son también mis manos. Pero antes de poner el punto el final, déjame seguir sintiendo así como te siento yo y aunque hoy mis letras, duerman entre las paredes de este papel, mañana será otro día y si tú me dejas vivir a tu lado, tendré nuevas palabras para ti. Deja la ventana entreabierta, que entre tu aire, déjame sentirte así, que entre tu luz y aquí seguiré, si me llamas tú.

Nino Bravo In Memoriam en Bonares.

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