Gente bonariega. Sor Dolores de Bonares.

Nació el 4 de Octubre de 1896 a las doce de la noche, hija de Francisco Barroso y Francisca Villaseñor, que ya tenían otros tres hijos: Francisco, José María y Francisca. Fue bautizada el día 9 de Noviembre del mismo año en nuestra Parroquia.

Quiero traer a esta página a una bonariega insigne que va a ser Beatificada  en Tarragona el Domingo 13 de octubre, mes de nuestras Fiestas.

"beata bonares"

Sor Dolores de Bonares

Me refiero a SOR MARÍA DOLORES BARROSO VILLASEÑOR, Hermana de la Caridad, que como tantos inocentes que fueron asesinados por defender sus ideas políticas, ella lo fue por no adjurar de su fe y de los votos que había prometido cumplir al entrar en la Compañía de las Hijas de la Caridad, vocación que tenía desde niña y fue cultivando hasta que lo consiguió.

Nació el 4 de Octubre de 1896 a las doce de la noche, hija de Francisco Barroso y Francisca Villaseñor, que ya tenían otros tres hijos: Francisco, José María y Francisca. Fue bautizada el día 9 de Noviembre del mismo año en nuestra Parroquia.

Como humana, como hecha del barro, tenía dudas e imperfecciones, pero la gracia divina hizo que fuera depositando su fe y fidelidad en el Señor y esforzándose en que fuese coherente su vivencia religiosa con sus actos de la vida diaria.

La Santa ejercía sobre ella una gran influencia. Al tenerla tan próxima, ya que vivía en su calle, la visitaba con frecuencia, le contaba sus penas y alegrías y le pedía por su familia y por todos los necesitados del pueblo, que por desgracia, eran  muchos

Y estoy seguro de que Ella, Santa María Salomé, intercedió para que tuviera vocación religiosa a través de la fe y la oración.



Como había poco  trabajo en el pueblo, la familia emigró a Alcala de Guadaira, pero tampoco las cosas le fueron allí muy bien y sus hermanos José y Mª Francisca murieron de raquitismo.

Intentó y creo que lo consiguió, ser consuelo de su madre. Vivían una fe fuerte, rezando diariamente con ella y con su abuela  y esta fe dio su fruto en la vocación al sacerdocio de su hermano Francisco, que ingresó en el seminario para iniciar su carrera sacerdotal, pero antes de llegar a la meta, murió de tuberculosis en el seminario de Sevilla.

La madre y ella acogieron este acto desde la fe y se lo ofrecieron a Dios su dolor, aceptando su voluntad en un momento tan difícil.

Ella y su familia conocían a las Hijas de la Caridad del colegio y asilo de San José en Alcalá de Guadaira y se sintió atraída por esa Compañía. Tenía  vocación de Hija de la Caridad y estaba dispuesta a seguirla.

Le preguntaba a Jesús cómo iba a abandonar  a su madre que ya era mayor y había visto morir a su marido y a tres hijos y si acudía a su llamada, como era su deseo, quedaría  sola y completamente desamparada y le pedía a Dios que le diera  una solución, una   salida, que la ayudara, que tenía deseos de entrar en la Compañía de las Hermanas de la Caridad.

¡ Pero que se hiciera su voluntad ¡

La madre de Sor Dolores era mujer muy cristiana, piadosa y de comunión diaria. Transmitió a sus hijos su fe y su piedad con sencillez y firmes convicciones que hizo crecer en Dolores el don de la fe expresado en una conducta moral y cristiana, buscando ser siempre fiel al proyecto de Dios sobre ella y su familia igual que su hermano Francisco que fue seminarista.

D. Antonio Ojeda Campos, Párroco, le respondió que se  fuera tranquila, que su madre se quedaría con ellos como ama, que la cuidarían y la tratarían como a una madre y la que llamaron cariñosamente, Paca, la nuestra.

Su espíritu le sugiere el si de la respuesta  y decide ingresar en la Compañía de las Hijas de la Caridad cuando ya tenía 30 años, la edad tope para solicitar el ingreso en la misma. Los superiores examinaron a la candidata y dieron el “si” de la admisión.

En primer lugar fue destinada por la Compañía al Hospital de Morón de la Frontera, Sevilla, realizando su postulado con Religiosas Concepcionistas, Clarisas y de Santa María.

Terminado el tiempo de prueba, con su vocación decidida y el acuerdo de las Hermanas, se trasladó en tren al Seminario de Madrid del que era directora Sor Justa Domínguez y donde quedó admitida en la Compañía el  2 de diciembre de 1926 iniciándose en la formación vicenciana requerida para ser Hermana de la Caridad.

Terminado el ciclo de formación, recibe como  primer destino el asilo de Málaga del que, desde 1885, se habían hecho cargo las Hermanas de la Caridad para atender pobres acogidos, ancianos solos o necesitados de cuidado especial

Emitió los primeros votos el 18 de diciembre de 1931, festividad de Nuestra Señora de la Esperanza.

De Málaga la enviaron sus superiores, en 1934, al hospital Psiquiátrico de Leganés (Madrid) donde una comunidad de 20 Hermanas, con Sor Leoncia Aoiz de superiora atendía a los enfermos, así que dejó su querida Andalucía y partió para su nuevo destino.

Se le aplica el mejor calificativo de una verdadera Hija de la Caridad “amante de los pobres”. Sor Dolores vivió con firmeza su fe y fue fiel a ella hasta la muerte, con la esperanza de una vida eterna en la plenitud del amor, que iba a saciar todas sus aspiraciones.

Así se descubre en las dos cartas que se conservan de ella. Cartas que sus familiares han tenido como reliquias, como tesoro, porque siempre pensaron que era una santa.



El 18 de julio de 1931 emitía los votos por primera vez y al renovarlos todos los años en la fiesta de la Anunciación de la Virgen María, asumía libremente el compromiso de reafirmar su fidelidad en el amor a Dios, a la Comunidad y a los pobres viviendo los cuatro votos propios de la Compañía :pobreza, castidad, obediencia y servicio corporal y espiritual a los pobres.

Como se esperaba, por la situación política que se vivía en España, al fin las expulsaron de Leganés. Las cuatro Hermanas, Sor Melchora Adoración Cortés Bueno, Sor María Severina Díaz-Pardo Gauna, Sor Estefanía Saldaña Mayoral, Sor María Asunción Mayoral Peña y ella, se refugiamos  en una pensión de la calle Arenal nº 15.

Ésta era regentada una señora llamada Petra, que era hermana de Sor Estefanía a la que ayudaban con su trabajo como pago por la manutención.

Con 39 años de vida y 9 de vocación, fueron  acusadas por dos antiguas alumnas del Colegio de las Hermanas de la Caridad ,detenidas poco más tarde y, después de rechazar y negarse a abjurar de la fe en Cristo y de los votos que habían jurado a la Compañía, sufrieron el Martirio, ella y sus cuatro  compañeras religiosas que compartían la estancia en la pensión,  la noche del 12 de agosto de 1936, en Madrid, Puerta de Hierro, donde comenzaba la carretera de Aravaca.

Esta pequeña biografía ha sido sacada del folleto sobre ella del Presbitero bonariego  D. Antonio Martín Carrasco, hoy en Tierra Santa, pariente de Sor Mª Dolores, prima hermana de mi abuela Mª Luisa y de José Carrasco, hermanos, al que precede en dos lugares en el  monolito erigido frente a la Biblioteca Municipal.

D. Antonio: un cariñoso saludo.

¡Bonares ya tiene otra “Santa” que lo proteja y a quien aclamar!

Cristóbal Carrasco Delgado

 

 

 

 

 

Cristóbal Carrasco Delgado

 

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