La Ciclogénesis Explosiva como fenómeno popular.

Es precisamente este fenómeno el que parece estar padeciendo la sociedad española, y por alusión la bonariega, desde que el Sr. Rajoy llegó a la presidencia de la nación.

byschumpeterrr

Este palabro suele venir precedido de escenas dantescas. Algunas, incluso de las que tienen el dudoso honor de abrir los telediarios con más share, o de ser portada de los periódicos más influyentes.

El término alude al conjunto de fenómenos sobrenaturales que coincidiendo en espacio y tiempo, dan lugar al origen y/o consolidación, de los ciclones, y goza en la actualidad, de excelente salud mediática por cuanto arrasa con todo aquello que encuentra a su paso.

Es precisamente este fenómeno el que parece estar padeciendo la sociedad española, y por alusión la bonariega, desde que el Sr. Rajoy llegó a la presidencia de la nación. Toda una ciclogénesis explosiva, si bien yo intercambiaría tan fugaz calificativo por otro más dañino a la vez que más perdurable en el tiempo, “corrosiva”.

Tal vez alguien alguna legislatura anterior debió equivocarse de nominación, o bien tal vez el oráculo de las urnas erró, o quizá simplemente los planetas se alinearon en sentido inverso al orden lógico y sensato de las decisiones gubernamentales, lo cierto es que desde que este señor hoy tan impopular aterrizara, hace ahora algo más de dos años, en el Palacio de la Moncloa, en nuestro país se ha cumplido aquella máxima pesimista de que “todo aquello que es susceptible de empeorar, empeorará”.

Jesucristo nos enseñaba a identificar las personas sabias de los meros charlatanes de plaza de pueblo con su célebre frase: “por sus obras, los conoceréis” (Mt 7,15-20), así que, atendiendo al catecismo, hagamos un breve balance bianual y resumamos la obra y milagro en el plano social del inquilino moncloo, y su equipo, pues en verdad os digo, sus deméritos son dignos de ser reconocidos.

a) Recortes en educación y sanidad.

Como ministro de educación nombró al Sr. Wert, quién honró su elección con cuestiones tales como la elevación de la ratio niño por aula pública, del precio de las matrículas universitarias, o el endurecimiento de los requisitos para el acceso a las becas públicas, muy especialmente, rondando el ridículo Cum Laude, respecto de las becas Erasmus.

En cuanto a la Sanidad asistimos primero al nombramiento de la Sra. Mato, quién poco después de su nombramiento aglutinaba miles de firmas solicitando su dimisión por los excesos de unas fiestas de cumpleaños a lo Gürtel, y luego a todo un carrusel de despropósitos como el pago de los medicamentos en función de la renta del enfermo, al repago de prótesis, del transporte sanitario, a la retirada de más de 450 medicamentos de la financiación pública, a la exclusión de muchos enfermos crónicos, además de reunir a una marea blanca inundando las calles por la eliminación de decenas de miles de puestos de trabajo de la sanidad pública.

c) Ley de la dependencia y pensiones.

Este fenómeno de gobierno ha erradicado más de 140.000 cuidadores de la dependencia, a la par que ha dejado de velar por la revalorización pactada de las pensiones al desligarla del IPC y vincularla a los ingresos y gastos del sistema.

Están derivando el sistema, paso a paso, reforma a reforma, desde la solidaridad intergeneracional hasta la capitalización personal, con un mayor protagonismo de los planes privados en cada reforma. Magnífico negocio para compañías de seguro y bancos.

d) Nueva ley del aborto, y tasas judiciales.

El que a priori pareciera el más céntrico de los Ministros, nada más lejos de la realidad, está propiciando una reforma de la ley del aborto a contra natura, absolutamente regresiva, y que no tiene parangón en ningún otro país europeo con los que compartimos el escrupuloso respeto a los derechos, y a las libertades, fundamentales.

Además, el Sr. Gallardón ha impulsado el repago de las tasas judiciales, eso sí, sólo después de incrementarlas, con la excusa de aligerar la carga en los juzgados.

e) Revocación de la doctrina Parot y desvertebración del Estado.

La mayoría absoluta más grande de toda la historia democrática española ha conseguido atrofiar los mecanismos diplomáticos que trabajan por alcanzar consensos claves, hasta dejarlos inservibles.

Por un lado, dicha atrofia se ha mostrado ridículamente impotente para detener la sangrante jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo por la cual violadores, terroristas y otras personas indeseables para la sociedad española, hayan de ser excarceladas. Sobretodo cuando tantas y tantas veces se ha hecho oído omiso a las mismas. Si este asunto llegara haber ocurrido con un gobierno progresista, se produce un nuevo alzamiento militar.

Pero es que por otro lado, la incapacidad del gobierno por disuadir del Referendum, o llegar a algún tipo de pacto, con la Generalitat de Catalunya parece ser idéntica a la anterior. Un desastre mayúsculo que alimenta las ansías independentistas de otras autonomías, como la vasca.

f) Desprestigio de las instituciones del Estado.

RTVE, el Instituto Nacional de Estadística, el Banco de España, o la AEAT son sólo unos pocos ejemplos de cuán profunda estocada le ha propiciado el ejecutivo a instituciones que gozaban de buena valoración por parte de los ciudadanos antes de la llegada de estos desalmados al gobierno.

Tan sólo le ha bastado a este individuo dos años para convertirse en lo más parecido a la antítesis del Rey Midas versión ibérica, para sufrimiento de sus propios militantes. Ha provocado toda una catársis en su propio grupo. El hecho de que su antecesor no lo reconozca, la segregación del partido en VOX, o los resultados de las últimas encuestas sobre intención de voto publicadas, así lo avalan.

Y es que en estos dos años en el infierno, no sólo ha habido ciclogénesis corrosiva en la esfera social, sino más al contrario de lo que pudiera parecer, ésta ha desvastado nuestro sistema económico, su gran apuesta, a pasos agigantados.

Pese a la herencia recibida, en nuestra maltrecha macroeconomía se dibujan cuatro “Ds” que asustan. Desempleo, déficit, deuda, y deflación, son términos que están sumiendo al Reino de España en un estado aletargado al borde de la insolvencia, y a merced de políticos traidores y especuladores extranjeros.

La reforma laboral impulsada por el gobierno para fomentar la contratación e incrementar la competitividad de nuestras empresas, sólo ha conseguido generar más desempleados (aproximadamente seis millones según la EPA del pasado mes de enero), y quizá algunos nuevos empleos en precario a la vez que mantiene excluidos de toda posibilidad, a jóvenes y desempleados de larga duración en crecientes departamentos estancos y perennes de 400 € al mes.

Además está lo de la competitividad. El efecto de la precarización del empleo  sobre las cuentas de resultados de nuestras empresas ha colisionado con el del incremento el coste de los imputs energéticos (de electricidad, gas o petróleo), con lo que de incremento de competitividad, rien de rien que dirían los franceses.

Por no hablar de una tercermundialización de nuestra economía, la cual cada vez genera menos valor añadido, a la vez que se muestra incapaz de crecer sin poder incrementar su endeudamiento exterior.

La interminable reforma fiscal emprendida para incrementar la recaudación en tiempos revueltos, está exterminando a la clase media a través de nuevas tasas, y de una imposición indirecta cada vez mayor, a la vez que está estimulando a paso tambor la participación de la economía sumergida en el total del PIB debido a la combinación de una usura impositiva sin precedentes, con aquello otro que vino a llamarse como amnistía fiscal de repatriación.

Sin embargo, nada se sabe de la eliminación del gasto público improductivo de la administración compuesto por toda una legión de asesores y amiguetes de la casta política con estómago agradecido.

La deuda pública ha evolucionado hasta el 93,40 % del PIB en el último trimestre de 2013, lo nunca visto, y ahora en 2.014 necesitamos aproximadamente un 25 % de PIB más, unos 250.000 millones para cubrir vencimientos y nueva deuda.

La intervención de nuestro sistema bancario va camino de convertirse en la mayor estafa por socialización de pérdidas jamás conocida. El ejemplo islandés por el cual se dejó caer a las entidades no viables, las que posteriormente se liquidaron para pagar a los depositantes que tenían sus ahorros en ellas con la consideración de crédito privilegiado frente a otros acreedores, ha sido ejemplar. En contraposición a éste ejemplo de coherencia, el desastre español. Aquí, dice el Ministro De Guindos, el rescate se hizo bajo la misma pretensión de garantizar los depósitos de los españolitos, pero somos muchos los que pensamos que en realidad lo que se ha hecho ha sido devolver ingentes cantidades de dinero a bancos y cajas de ahorros alemanes, holandeses y franceses, precisamente el mismo dinero que tan irresponsablemente han dilapidado toda una suerte de políticos corruptos al frente de las cajas de ahorro que deberían ser juzgados y condenados por tan negligente gestión o estafa. Pero Don Mariano corre otro tupido velo. Debe pensar que la casta política conforma toda una superestructura que está por encima de la sociedad.

Por último, este capitán de la fatalidad nos sitúa frente al fantasma de la deflación. Pese a los tipos de interés muy próximos a cero, el motor del consumo privado no arranca, por cuanto el sector bancario está más interesado en prestar su dinero a la Administración, que hacerlo a las familias, así como por las propias expectativas de mejora de los ciudadanos que son pésimas, por lo que deciden no gastar. El resultado es que la actividad económica, ni está, ni se le espera a corto plazo.

Y muchos ilusos creen aquello de que la situación empieza a revertir porque la prima de riesgo ha bajado extraordinariamente. La prima ha bajado, enterense, por aquella frase lapidaria de Mario Draghi de hacer “todo lo necesario para mantener la eurozona”.

Así y todo, en este país, por muy grande que se nos muestre el ciclón, siempre que ha llovido, ha terminado escampando, y este hecho se manifiesta absolutamente determinante para aprovechar la ocasión de planificar las reconstrucciones bajo cimientos sólidos.

Los arquitectos de las reconstrucciones deberían emular a los padres de la constitución española, y deberían diseñar un nuevo plano democrático superior al del bipartidismo actual de chantaje nacionalista, y en donde los verdaderos protagonistas sean los ciudadanos y su bienestar, y no el de la clase que hasta ahora los representa.

One Response to "La Ciclogénesis Explosiva como fenómeno popular."

  1. Salo  13 febrero, 2014 at 13:14

    La situacion que cogieron ha propiciado todas estas medidas de ajuste pero se le ha ido la mano.

    Solo espero que arreglen este desbarajuste en los dos años finales del mandato pq sino lo hace no los votaran ni sus familiares.Al menos yo no volveré hacerlo.

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