La situación de nuestra agricultura.

Últimamente observamos como la ilusión e iniciativa de los agricultores no es la misma que hace unos años, al ver estos como la rentabilidad de existir, es cada vez más reducida.

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LA SITUACIÓN DE NUESTRA AGRICULTURA

"juan coronel"

Juan Coronel Martín

Con la llegada del otoño se dice que  de nuevo comienza el curso agrícola, si bien actualmente con los nuevos cultivos de riego que prácticamente se realiza durante todo el año, se hace más difícil mantener ese dicho.

De todas formas es por esta fecha cuando en general se comienza a preparar las tierras, se inicia la siembra de los nuevos cultivos, se realiza la recolección de la uva y otros.

Esto  hace que los agricultores una vez más se decidan y apuesten por arriesgar, iniciando una nueva campaña.

Últimamente observamos como la ilusión e iniciativa de los agricultores no es la misma que hace unos años, al ver estos como la rentabilidad de existir, es cada vez más reducida.

En este aspecto los agricultores ven como los costes de producción se elevan anualmente, mientras que el valor de los productos permanece estable o incluso se reducen.

Esto está generando que cada año abandonen  la explotación una serie de agricultores, repercutiendo este hecho en el ámbito económico y laboral del municipio.

El panorama actual  no es el mismo y a esto se suma la incertidumbre que genera no disponer aún del agua  superficial de riego, aunque se reconozca los avances últimamente realizados.

Por todo ello considero que nuestros agricultores deben plantearse propiciar un cambio  en la situación que ahora tienen planteada, tomando junto a los demás afectados de la zona, las medidas que consideren adecuadas que les permitan terminar, con la incertidumbre actual.

Por lo que veo y escucho esto pasa por un lado por eliminar-reducir la explotación que ahora les hacen las empresas comercializadoras-intermediarias que a veces no les pagan a los agricultores ni una quinta parte del precio que luego ellos venden el producto a los consumidores.

Creo que con esa especie de mafia hay que intentar acabar, ya que de no ser así serán ellos los que acaben con nuestra moderna y eficaz agricultura.

Al mismo tiempo está la tradicional, deseada y últimamente iniciada transferencia del agua superficial de riego, lo cual hay que exigir con contundencia que se realice de una vez y deje de convertirse en el cuento de nunca acabar.

Con agua suficiente se puede plantar otros cultivos y con la variedad los agricultores defenderlos mejor.

No podemos permanecer inmóviles, aceptando los hechos como si de un castigo divino se tratara.

La vida nos demuestra que hay que luchar para conseguir los objetivos.

En esta sociedad capitalista en la que vivimos nadie regala nada, o defiende el fruto de tu trabajo, o verás que son otros que no arriesgan nada, los que se benefician de ello.

Junto a los agricultores explotados están los trabajadores, que ven como peligra cada vez más el trabajo que hasta ahora vienen realizando.

A esto se une los comercios y el sector de los servicios en general y otros que al reducirse el poder adquisitivo de los vecinos, se reduce también su volumen de ventas  y con ello la rentabilidad de las actividades, viéndose de este modo afectada la mayoría de la población.

Se imaginan  ustedes que sería de Bonares y de esta zona del Condado si tuviéramos que abandonar la actividad que genera la nueva agricultura de riego, sin duda no hay que ser un lince para darse cuenta que todo se convertiría en otra cuenca minera y eso visto lo visto, habrá que hacer lo posible por evitarlo.

Ha costado trabajo y mucho esfuerzo llegar hasta aquí, ahora no podemos permitirnos  el  lujo, de dejar que esto se hunda sin más, antes habrá que buscar una salida y esta en parte depende de nosotros.

           Juan Coronel Martín

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