Queremos un Instituto libre de basuras.

El curso pasado unos alumnos de cuarto de ESO recorrieron los alrededores del Instituto de Bonares y descubrieron con asombro que aquello era un basurero y una escombrera. Decidieron grabar un vídeo para denunciar aquella situación, denunciarnos a todos, alumnos, profesores, padres, hasta a las autoridades locales por la dejadez y el abandono.
Aquello tuvo su efecto y se limpió el centro por dentro y por fuera de maleza y de basura fosilizada. Eso ha durado muy poco: dos meses.  De nuevo la gente sigue tirando basura fuera de los contenedores, escombros sobre las tapias del centro, y las bolsas se siguen acumulando en las mallas metálicas que rodean al centro.

Es indignante ver como al día siguiente la basura sigue ahí y sigue aumentando, como las autoridades locales no toman parte en el asunto y lo permiten dejándola y no denunciando a los infractores que arrojan escombros allí.
El Instituto de Bonares, es sin duda el lugar más visitado del pueblo, al que a diario acuden 600 alumnos, profesores de distintas ciudades, padres de diferentes localidades, representantes de editoriales y a veces, alumnos de otros países con los que hacemos intercambios , profesores que hacen cursos por las tardes en el Centro o alguna autoridad política con la correspondiente cámara de televisión local detrás.
¿Es esa imagen la que queremos proyectar de nuestro centro y de nuestro pueblo? ¿Un espacio descuidado y sucio?, donde se permite que la gente arroje los escombros de sus casas, donde las bolsas de basura que no tiramos a las papeleras se quedan fosilizadas en las mallas metálicas, o en las plantas que este otoño lluvioso nos regala.

El Instituto de Bonares tiene unas vistas preciosas, está rodeado de cultivos tradicionales que muy pocos centros tienen: vid, almendros, higueras, olivos, huertos con patatas, habas.
Las mañanas de niebla son preciosas, desde lo alto de las clases se ve en el horizonte como la niebla cubre la ribera del Río Tinto.
¡Esta es la imagen que tenemos que mostrar!

Presumir de nuestro entorno más inmediato, cuidarlo, mimarlo y defenderlo, demostrar a todo el que nos visite que nuestros productos agrícolas son más que ecológicos, que se crían en un lugar cuidado y limpio.
Así, cuando alguna de esas muchas personas que nos han visitado y nos visitan a diario vean el nombre de nuestro pueblo en la etiqueta o en el embalaje de algunos de nuestros productos agrícolas opte por los mismos convencido de sus propiedades que van a ir íntimamente unidas al entorno y al paisaje del que han nacido y que ellos han podido observar de primera mano.

Vídeo realizado por los alumnos

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