Un pueblo sin barreras.

Indalecio Iglesias Romero

Las personas discapacitadas y todos los que viven su problemática, agotan sus fuerzas intentando hacer un mundo mejor, donde no existan barreras que separen a los hombres y mujeres, un mundo donde ser diferente nos haga más iguales, pues todos somos iguales por encima de las diferencias, aunque somos muy pocos los que seriamos capaces de mostrar las nuestras, la desnuda individualidad que nos confiere la cualidad de ser humano, pero hay personas que no pueden ser hipócritas, que no pueden ocultar los rasgos que los hacen “diferentes” estos son los Minusválidos que se tienen que enfrentar a un mundo que se avergüenza de su imagen, que se disfraza tanto que ya no se reconoce, los discapacitados sufren doblemente su discapacidad pues no son ajenos a la agresivas influencias que alienan a nuestra sociedad y sufren por su discapacidad y por no poder ocultarla.

Cuando se reflexiona sobre lo anteriormente expuesto, resulta difícil elegir la manera de solucionar el problema pues corremos el riesgo de hacerlo equivocadamente.

Podríamos elegir la solución más cómoda, que seria para quien sufre una “tara” física que no puede ocultar, pedirle a los demás que muestren las suyas, esas otras “taras” que hipócritamente solemos ocultar y que criticaríamos si alguien tuviera la osadía de mostrar, por otra parte, si pertenecemos a la mayoría, a las gentes “normales”, podríamos pedirles a quienes muestran sus discapacidades que disimulen sus “diferencias”, pero al igual que con la primera solución, con esta segunda no conseguiríamos nada y además seria imposible llevarla  a la practica.

Nuestro tiempo preso de la vorágine y la velocidad, adolece de una falta aguda de calma y paz para meditar y pensar este presente injusto y desequilibrado.

Muchas veces pedimos hasta la saciedad solución a nuestros problemas  y solicitamos a la administración y al Gobierno que se cumpla lo legislado pero rara vez son escuchadas nuestras voces, oídas nuestras sugerencias y cumplidas las promesas, en la mayoría de los casos, este vacío sume a quienes lo sufren en la desesperación  y en la derrota  y paradójicamente los problemas desamparen pues si nadie demanda soluciones “es porque no se necesitan”.

Y así poco a poco vamos disfrazando nuestras vidas, nuestro tiempo y terminaremos disfrazando la historia, enmascarando los problemas, y asfixiándonos en el silencio.

Pero a pesar de todo son muchas las veces que la vida nos desnuda y nos vemos ante el espejo de la realidad, libres y diferentes, siendo nosotros mismos orgullosos de nuestra individualidad, en esos momentos nuestro corazón se agranda y nuestras manos se vuelven solidarias, generosas y acogedoras, pero de repente nos vemos fuera del rebaño, rodeados de miradas hostiles, solos, y  esa soledad nos vence, apaga la luz de nuestros ojos, guardamos nuestro corazón generoso y nos cubrimos con el ropaje gris de la indiferencia, volvemos a ser uno mas de la tribu y nos libramos de las miradas hostiles que antes nos amenazaban, pero tal vez si nos parásemos a pensar, temeríamos mas una sonrisa hipócrita que cien miradas hostiles y comprenderíamos que es mas importante para el ser humano ser uno mismo y afrontar las consecuencias que vivir en la calma gris del anonimato, pues el anonimato es no vivir, es como si estuviésemos muerto pues realmente aquel que no aspira a ser el protagonista de su vida, no vive, es una marioneta sin voluntad y sin conciencia, el decorado en el drama de otros, lamentablemente el sistema que nos gobierna nos aliena y nos creemos dueños de nuestros actos, cuando en realidad nuestros razonamientos adolecen de la reflexión sin la cual no se ejerce la libertad que nos confiere la cualidad de ser humano.

4 Responses to "Un pueblo sin barreras."

  1. makako  16 abril, 2012 at 12:10

    A lo mejor sería interesante que, al igual que existe una ley de paridad a la hora de presentar los candidatos de un partido, existiera también una ley donde en cada partido entrase forzosamente una persona minusválida o con discapacidad,… no he visto, o por lo menos desconozco, tal representación en los partidos.

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  2. juanmaria  16 abril, 2012 at 13:02

    Muy buenas
    un pueblo sin barreras, ojala existiera, pero resulta paradójico que las pocas barreras que nuestro pueblo tiene adecuadas para personas con movilidad reducida sirva de aprovechamiento de los demás mortales, como ejemplo pongo los aparcamientos de minusvalido, el cual sirve para que personas irrespetuosas se aproveche de ello.
    Me parece lamentable.

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  3. vicente dominguez garrochena  25 abril, 2012 at 00:48

    INDALECIO,,AMIGO MIO,,Y PAISANO DE MI NIÑEZ, FUISTE MUSICO DEL `PUEBLO IGUAL QUE YO, amante de la libertad,,,
    este pòema< para todos los ""DISCAPACITADOS DEL MUNDO ""

    LOS DIOSES DEL DIA DESPUES

    Los dioses no tiene mas sustancias
    Como la que tengo yo
    Yo tengo como ellos
    Lo vivido,por vivir
    Ya esta por venir los dioses
    Lo que veo ,en mi vivir
    Lo falso,es lo que tengo
    Por vivir, sombra de luz
    Es solo mio,quien sabe
    Lo sabe ,la muerte, tal vez vendras
    Vendras casi toda en tu penumbra
    Soledad completa,las hojas de un olvido
    Soplan del tibio manantial de reflejos
    Silbidos,, oidos sordos,ramas bajo el arbol
    Escarchas como tempanos,rios bajan dormidos
    Llega pronto la mañana, en tu renacer
    Carne sobre mi carne
    De tu tupido lindo acariciar
    No soy mas que un pobre
    Que de pueblo en pueblo voy
    Mis recuerdos, mis pinos
    Llanos de bonares,
    Voy en consuelo dormido voy
    Pero no al crepusculo de su infinito

    Fecha de inspiración 17/11/2011
    Autor: vicente DOMINGUEZ GARROCHENA

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  4. RochPEPAé  20 mayo, 2012 at 19:44

    Desde mi sillón por mi ventana veo pasar las nubes mecidas por el viento, siento envidia de ellas.
    El viento silba, la lluvia cae fuertemente,sigo mirando por la ventana.Indalecio siempre me emocionas. Un saludo.

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