La División de la Izquierda.

La unión entre las formaciones progresistas permite que se recupere en unos casos y alcance en otros los objetivos que nos permitan situarnos en el llamado “Estado del Bienestar”.

"juan coronel"

De nuevo, tal y como tradicionalmente nos tienen acostumbrados, las izquierdas españolas dan un nuevo “espectáculo” demostrando una vez más la amplia distancia que las separan.

Ya en la Segunda República se puso de manifiesto la diferencia entre el Partido Socialista y el Partido Comunista, entre los anarquistas y los demás sindicatos, como la UGT, y dentro del mismo PSOE entre Indalecio Prieto, dirigente de la corriente de centro derecha y Largo Caballero, que lideraba la izquierda del partido y UGT.

Mientras esto ocurría, la derecha que siempre suele unirse cuando detecta posibilidades de acceder al poder, entonces a través de la Confederación Española de Derechas Autónomas, conocida como CEDA, alcanza el gobierno y consigue gobernar el país durante el llamado “bienio negro”.

Eso a groso modo fue lo que entonces ocurrió en el terreno de las izquierdas y tras ello llegó la Dictadura fascista con todo lo que de negativo ha supuesto para nuestro país.

Pasó la Dictadura y llegó la “Democracia” y hasta ahora, visto lo visto, parece que no se reflexiona sobre lo que supuso la división de las izquierdas en dicho periodo.

Tampoco han servido de mucho los años transcurridos de la actual etapa democrática, ya que de nuevo se han puesto de manifiesto las diferencias de criterios entre las formaciones de izquierdas a la hora de acceder a gobernar el país o la Comunidad Autónoma.

Como muestra de lo ocurrido están las diferencias entre las izquierdas durante los gobiernos de Felipe González; los enfrentamientos casi continuos entre los gobiernos socialistas y los sindicatos en esta etapa, las diferencias entre Felipe González y el líder de la UGT, Nicolás Redondo; el enfrentamiento interno entre los denominados “guerristas y renovadores” del PSOE, que estuvo a punto de terminar con la división del partido; la ruptura del gobierno de Andalucía entre el PSOE e IU; el apoyo de Izquierda Unida al gobierno de derecha de Extremadura en contra de los socialistas; la firma del compromiso del PSOE con el PP para modificar la Constitución; la ruptura de Gaspar Llamazares con IU, en Asturias; las discrepancias de Íñigo Errejón con Podemos y las diferencias entre Pedro Sánchez y Susana Díaz cuando tras las elecciones primarias celebradas, no debería ser así. Diferencias expresadas en público por  destacados miembros del partido. Tampoco las izquierdas tienen en cuenta que hasta el presente, los votantes españoles suelen castigar en las urnas a las formaciones políticas que se muestran divididas.

Como podemos comprobar son muchos y llamativos las muestras de los desacuerdos existentes entre las izquierdas, y dentro de ellas, de nuestro país.

Mientras esto ha ocurrido, y sigue ocurriendo, las derechas españolas, actualmente representadas por el Partido Popular, Ciudadanos y Vox, se unen allí donde ven posibilidades de gobernar (caso de Andalucía) para desarrollar su política de beneficiar a la clase más pudiente de la Comunidad Autónoma o país en general.

Al mismo tiempo que esto ocurre en España, tenemos muy cerca de nosotros, en concreto con el vecino país de Portugal, un claro ejemplo de lo que un gobierno unido de izquierda formado por el Partido Socialista y el Partido Comunista le ha dado como vulgarmente se dice “la vuelta a la tortilla”, recuperando en poco tiempo en el ámbito social, económico y laboral la situación existente en el país antes de la crisis que este tenía, y que aquí en España aún tenemos.

En este caso se demuestra una vez más que apartando viejas rencillas, la unión entre las formaciones progresistas permite que se recupere en unos casos y alcance en otros los objetivos que nos permitan situarnos en el llamado “Estado del Bienestar”.

Ya va siendo hora de cumplir con los compromisos, pregonando con el ejemplo, teniendo en cuenta las formaciones de izquierda que nunca es tarde si la iniciativa es buena y es viable desarrollarla.

Esperando están los ciudadanos/as que tienen problemas de empleo, vivienda, pensiones, formación, igualdad y otras necesidades, a que la izquierda aparque las diferencias entre sí y sean capaces de establecer acuerdos de gobierno que permitan desarrollar una más justa distribución de la riqueza que genera nuestro país y de la cual actualmente solo se benefician los poderosos y sus allegados.

Está claro que así no deberíamos de seguir. Esperemos que los representantes de izquierda  a nivel nacional, autonómico y local, se den cuenta de esto y actúen en consecuencia antes de que sea tarde para poderlo hacer.

Juan Coronel Martín

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